viernes, 14 de febrero de 2014

Foggia Calcio: Empezar de cero

Hubo una vez un futbolista brasileño, que en medio de una dictadura militar que duraba casi dos décadas, se puso a la cabeza del siguiente mensaje: "Ganar o perder, pero siempre con democracia". Dijo el Doctor Socrates que si la gente no podía ser escuchada, él, que tenía ese privilegio, hablaría por ellos. Un choque séptico se lo llevó hace poco más de dos años, pero hoy, además de aquellas, permanecen vivas otras muchas palabras que le dan color a historias que nacen cuando una pelota corre, desde Pacaembú, hasta la Apulia.

"No hay que jugar para ganar, hay que jugar para que no te olviden". Socrates (futbolista)

 La Unione Sportiva Foggia había saboreado la Serie A, de forma esporádica, en los 60 y los 70, durante el apogeo de la gran bandera de la entidad; el defensa Giovanni Pirazzini. El club, nacido en los años 20 como Sporting Club Foggia y que adoptó el rossonero como color definitivo porque los hermanos Tiberini, ex-jugadores y fundadores, eran seguidores del Milan, había vivido la mayor parte de su historia entre la Serie B y la Serie C. A mediados de los 80 el club estaba estancado en la Serie C1, y el presidente Pasquale Casillo contrató en el verano de 1986 a un innovador entrenador checoslovaco que daba sus primeros pasos en el fútbol italiano. Zdenek Zeman había sorprendido en un modesto club siciliano llamado Licata Calcio, al que había llegado gracias a sus novedosos métodos en el sector juvenil del Palermo. El ascenso del Licata a la Serie C1 sirvió para que Casillo le diese las riendas del Foggia en la temporada 86/87, donde estaba haciendo un buen trabajo (el club viajaba en la zona media-alta de la tabla) hasta que en la jornada 27, y a escasas fechas del final, Casillo le despidió por tener un acuerdo cerrado con el Parma. Dos años pasaría alejado del Foggia. La aventura del Parma -en Serie B- duró apenas 7 jornadas, pero sí se asentaría en el curso 88/89 en el Messina, al que clasificó en octava posición de la Serie B, y en el que tendría su primer sello de varita mágica, al hacer máximo goleador de la categoría a Totò Schillaci, que firmaría el verano siguiente por la Juventus. Ese mismo curso el Foggia iba a regresar, de la mano de Giuseppe Caramanno, a la Serie B, y en el verano de 1989 los caminos de la Unione Sportiva Foggia y Zdenek Zeman se volverían a cruzar, no para ganar, si no para que no los olvidasen. 

Baiano, Signori y Rambaudi, el tridente del ascenso
Nacía el "Foggia dei miracoli", un equipo atrevido, por momentos imprudente, que dejó huella en la historia reciente del fútbol italiano. Los comienzos serían, eso sí, difíciles. Zeman arrancaba el curso 89/90 en la Serie B de la peor manera posible, con varias derrotas que provocaron la llamada del presidente Casillo: "¿Qué harías si estuvieras en mi lugar?" le preguntó al boemo. "Despedir al entrenador", le contestó. Después de aquella reunión, Casillo ratificó al checo en el cargo, con la aprobación del director deportivo Pavone, y el Foggia acabó en un respetable 8º puesto en el curso de su regreso a la Serie B, con 14 goles de Giuseppe Signori. El salto definitivo llegaría en la temporada siguiente, la 90/01. El verano tampoco fue tranquilo, porque el preparador checo recibió la llamada del Bologna, que tenía el banquillo vacío después de que Luigi Maifredi partiera destino Turín, para entrenar a la Juventus. Sin embargo, esta vez no hubo escapada, y Zeman se mantuvo al frente del club plugiese. La respuesta de Casillo fue complacerle, y a Rambaudi y Signori sumó a Francesco Baiano, que hasta entonces era propiedad del Napoli y al que Zeman ya había entrenado cuando pidió su cesión durante su etapa en el Parma. Aquel tridente alcanzó cifras fabulosas: Baiano marcó 22 goles, Rambaudi 15 y Signori 11 (48 de los 67 tantos que el Foggia hizo en aquella Serie B), y el equipo puso en práctica técnicas novedosas de pressing, fuera de juego y movilidad de los hombres de medio campo en adelante. El Foggia fue campeón y regresaba, 12 años después, a la máxima categoría del fútbol italiano.

Lógicamente, el hecho de que aquellas sensaciones se produjeran en Serie B, no provocaron la repercusión que aquel Foggia alcanzó en el curso siguiente, y es que en la temporada 91/92, el término Zemanlandia empezó a sonar con fuerza en todos los rincones del fútbol italiano. Al famoso tridente de Zeman se sumaron los rusos Shalimov y Kolivanov, o el rumano Dan Petrescu. Lo que hizo el Foggia aquel curso reventó todas las expectativas, quizá no tanto por la posición final (un 9º puesto que, por supuesto, hay que matizar, puesto que en aquella competición jugaban varios de los mejores equipos del mundo), si no incluso, más aún, por la manera en la que se consiguieron algunas de aquellas victorias. 

Algunos titulares de la prensa italiana dedicados al Foggia 1991/1992

La prensa se rendía ante el equipo de Zeman, que colocó a sus goleadores de la Serie B en la tabla de máximos anotadores en la A, junto a algunos de los mejores jugadores del mundo. Así, Francesco Baiano, con 16 goles, solo fue superado por Van Basten y Roberto Baggio, e hizo más tantos que Batistuta o Careca, por ejemplo, mientras que Giuseppe Signori también entró, con 11, entre los máximos artilleros de la competición. Solo el Milan de Fabio Capello (recién heredado de Arrigo Sacchi), marcó más goles que aquel Foggia en toda la Serie A, en una competición en la que estaban el Torino de Mondonico, el Parma de Nevio Scala, además de, por supuesto, Juventus, Inter, Roma, Lazio o Fiorentina. El club no ganó títulos, pero había logrado la hazaña de hacerse un hueco en la historia en una liga que, en aquel momento, era la más poderosa del planeta. Y parecía que simplemente eso era lo que querían Casillo y Zeman, al ver las decisiones tomadas durante el curso siguiente. 

El Foggia había logrado tales éxitos con un equipo estructurado en el 4-3-3 ya clásico de Zeman, con centrocampistas de tremenda movilidad -Shalimov y Barone acompañaban a Picasso-, además de, por supuesto, el mencionado tridente ofensivo. Sin embargo, en el verano del 92 llegaron decisiones absolutamente sorprendentes. Giuseppe Signori fue traspasado a la Lazio, Francesco Baiano a la Fiorentina, Roberto Rambaudi se marchó a Atalanta e Igor Shalimov al Inter. Zeman había formado futbolistas para la élite, y el técnico checo consideró que los cantos de sirena de equipos más poderosos no permitirían a sus emergentes estrellas rendir al mismo nivel. Les dejó marchar, y a cambio trajo, otra vez, jugadores de poco caché, porque pensaba que para rendir como él esperaba simplemente se necesitaba las condiciones concretas que él consideraba clave para desarrollar su idea, y hambre, mucho hambre. Pasquale Casillo empezó a tener problemas con la justicia -era, en aquel momento, uno de los principales productores de trigo del país-, y bajo la administración de Giuseppe Armillota se intentó dar continuidad a la idea de Zeman. De la Serie C1 llegaron Paolo Mandelli -del Monza- o Pasquale De Vincenzo -de la Reggina-, mientras que de la Serie B se fichó a Oberdan Biagioni, procedente del Cosenza. Es decir, futbolistas que habían rendido de maravilla frente a los mejores equipos del mundo iban a ser sustituidos, en su mayoría, por otros sin apenas experiencia en el primer nivel.


El comienzo de aquel curso 92/93 fue realmente duro. 4 derrotas en los 5 primeros partidos parecían mostrar un equipo condenado al descenso, pero para el mes de diciembre las cosas habían cambiado bastante, y la histórica victoria frente a la Juventus de Vialli y Ravanelli sirvió para confirmar que lo visto en el curso anterior no era flor de un día. La temporada no fue tan brillante como la pasada, pero finalmente la escuadra pugliese consiguió un 12º puesto que le permitió mantener la categoría. Zeman consiguió para el curso siguiente mantener de mejor forma el bloque base, y añadió para la temporada 93/94 hombres clave como José Chamot o Giovanni Stroppa, para protagonizar la que fue temporada que estuvo a punto de abrir las puertas de Europa. El Foggia tenía que jugar en el Pino Zaccheria frente al Napoli de Marcello Lippi en la última jornada. En caso de ganar, habría billete para la próxima Copa de la UEFA, mientras que si lo hacían los partenopeos sería para ellos. Un gol de Paolo Di Canio puso el 0-1 en el marcador final, frustrando las aspiraciones de Zeman y los suyos y dando el pistoletazo de salida a un período de decadencia que llega hasta nuestros días. 

Pasquale Casillo era arrestado por sus supuestas relaciones con la mafia, y Zeman se iba a Roma para entrenar a la Lazio. El milagro del Foggia llegaba a su fin, y 12 meses después el equipo descendió a la Serie B. En cuatro años se consumaron dos descensos más, que dieron con el club pugliese en la Serie C2 en el verano de 1999. Con Pasquale Marino en el banquillo, el Foggia ascendió a la Serie C1 al término de la temporada 2002/2003, donde se mantuvo, generalmente en los puestos de mitad alta de la tabla -incluso disputando play off de ascenso en los años 2007 y 2009-, hasta que en el verano de 2010 llegó el último suspiro de ilusión desde entonces hasta el presente. El juicio de Pasquale Casillo duró hasta 2007, cuando salió absuelto de sus implicaciones y pudo "salvar su honor". Fue entonces cuando adquirió de nuevo el club, y, como si pudiera poner en marcha una anhelada máquina del tiempo, diseñó una estructura que encendió de nuevo a la afición rossoneri. 


Sau (izquierda) e Insigne (derecha), llegaron al club en 2010. En el centro, Pietro Paolo Danza.
Casillo llamó inmediatamente a Zdenek Zeman, que después de dejar el Estrella Roja en 2008 estaba sin entrenar, y le dio los mandos de un ilusionante proyecto. A Zeman se unieron Giuseppe Pavone, el director deportivo del "Foggia dei miracoli", además de llegar al staff técnico Roberto Rambaudi u otros hombres de su confianza, como Pietro Paolo Danza (en la foto), licenciado en Educación Física que ya estuvo a principios de los 90 en el cuerpo técnico de il boemo. Aquel equipo se formó, de nuevo, en el inamovible 4-3-3. El tridente ofensivo que acabó utilizando Zeman fue el formado por Lorenzo Insigne en la izquierda (marcó ese curso 19 tantos), Marco Sau (hoy en el Cagliari, rindiendo a altísimo nivel en Serie A, y que llegó a la cifra de 20 goles esa temporada), como punta, y se acabó asentando en el tramo final un brasileño de técnica prodigiosa y regate espectacular llamado Diego Farias en el extremo derecho, hoy en el Sassuolo, también en Serie A, aunque con un papel menos protagonista. A ellos se sumaron otros hombres importantes como el mediocentro Salamon (fichado por el Milan en 2013 y actualmente en copropiedad con la Sampdoria), o Moussa Kone (clave en su Pescara de la temporada siguiente y actualmente en Atalanta de Serie A). Aquel equipo solo pudo ser 6º, y no le alcanzó para meterse en el play off de ascenso a Serie B, y ese verano, detrás de Zeman (que marchó dirección a Pescara), salieron el resto de futbolistas que formaban el bloque del equipo, de regreso de sus respectivas cesiones. Fue lo más cerca que estuvo el Foggia de volver a tener la oportunidad de sentir de cerca el olor de los campos de Serie A. 


A la izquierda, el escudo tradicional del Foggia. A la derecha, el escudo a partir de 2012.

En el verano de 2012 se produjo una situación insostenible. El proyecto que había nacido dos años antes con el objeto de devolver a la entidad, -cuantioso gasto para la categoría mediante-, había fracasado, y el club arrastraba una deuda ante la que Pasquale Casillo no pudo, o no quiso, responder. La consecuencia fue que el club no se inscribió en la Lega Pro Prima Divisione (la equivalente a la antigua Serie C) para el curso 2012/2013, y aquello significó el final de la Unione Sportiva Foggia tal y como la conocíamos. Pasquale Casillo se deshizo de sus acciones, y la única solución para mantener viva la llama del fútbol de la ciudad fue la refundación. En la temporada 2012/2013 el club jugó en la Serie D, bajo la presidencia de Francesco Locampo y con Pasquale Paladino (ex jugador del club, que también tuvo experiencia en la Serie A en las filas, entre otros, de la Fiorentina), en el banquillo. El nuevo Foggia -que pasó a llamarse Foggia Calcio en el verano de 2013-, alcanzó el quinto puesto, pero perdió el play off de ascenso con el Irsinese Matera. Sin embargo, problemas en los pagos de varios equipos en la Lega Pro Seconda Divisione (la antigua Serie C2) dejaron siete plazas vacantes en la categoría. El Foggia Calcio consiguió reunir el dinero necesario y fue repescado para el fútbol profesional

No pudo ser en el campo, pero finalmente, un año después el nuevo Foggia había dado un paso adelante en su lucha por volver a la élite, y quizá un nuevo golpe de suerte les va a situar, en solo dos años, en el tercer escalón del calcio. La modificación en la reglamentación y estructura del fútbol profesional italiano hará que los 8 primeros clasificados de la Lega Pro Seconda Divisione asciendan al que será, a partir del curso 2014/2015, tercer escalón del fútbol italiano. El Foggia es actualmente cuarto a 4 puntos del líder, y se aleja en nueve puntos de esa novena posición. Pasquale Paladino puede protagonizar el regreso de un histórico a la antigua Serie C, con una plantilla llena de desconocidos en las que están rindiendo Giuseppe Giglio, un mítico bomber de las catacumbas del calcio, Dario Venitucci, un canterano de la Juventus de Turín, o el capitán Cristian Agnelli, que después de salir de las categorías inferiores del Foggia dirección Lecce, llamado por Pantaleo Corvino, decidió regresar, tras moverse por muchísimos equipos de los estratos inferiores del Calcio, a la Serie D, para intentar devolver a la gente de Foggia partidos contra los grandes. Aún queda lejos, algunos aficionados que vivieron en su juventud el milagro del Foggia creen que nunca volverán a ver a su equipo compitiendo en la élite, pero la frase de Socrates cobra vida con historias como esta. Jugaron para que no les olvidásemos, y hoy, después de vivir su desaparición y esconderse en las últimas hojas de los diarios deportivos, pueden asegurar que lo consiguieron, porque pasamos cada página de esos diarios, solo para encontrarles.

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